Seguro que muchas veces has oído hablar de la tan temida leishmania, leishmaniosis, “eso del mosquito…”. Pero ¿sabes qué es?

La leishmania es una enfermedad infecciosa que está causada por un parásito microscópico que se llama Leishmania Infantum

¿Cómo se transmite la Leishmaniosis?

La leishmania es transmitida por un mosquito llamado Flebotomo. Este mosquito ingiere sangre de un perro infectado, se “llena” de parásitos y los transmite a un nuevo huésped.

A través de la sangre estos parásitos llegan a las células causando daños en los tejidos afectados.

No todas las razas de perro son igual de sensibles a la enfermedad. Algunas como el Rottweiler, el bóxer o el Pastor Alemán están más predispuestas a su desarrollo y otras como el Podenco Ibicenco por ejemplo, es más resistente. Esto se relaciona con los mecanismos genéticos adaptativos que han tenido algunas razas que son originarias de zonas endémicas.

Además es importante saber que la leishmania es transmisible al humano, igualmente por la picadura de este insecto.  

Los flebótomos son insectos, similares a los mosquitos que tienen un color amarillento y miden aproximadamente 2-3 mm.

Las hembras se alimentan de sangre de perros, gatos, aves o personas y vuelan normalemente al amanecer y al atardecer, siendo más comunes en zonas cálidas o meses cálidos (de mayo a octubre).

¿Cuáles son los síntomas de la Leishmaniosis?

Generalmente la enfermedad causa una afectación multiorgánica por lo que a veces los síntomas son variados y poco específicos. Normalmente dividimos la leishmania en dos tipos, cutánea y orgánica o visceral.

La cutánea siendo la mayoría de casos únicamente la afectación a nivel cutáneo como alopecia alrededor de los ojos y las orejas, el pelo se vuelve fino y quebradizo.

Puede haber dermatitis e incluso necrosis (muerte del tejido) de la punta de las orejas por una respuesta inmunitaria que provoca una inflamación de los vasos sanguíneos de esta zona.

La forma visceral u orgánica puede afectar a cualquier órgano del cuerpo. Es rara la afectación de un único órgano. Pueden estar afectados los riñones, el hígado, el sistema digestivo, el bazo, etc. Por tanto podemos encontrar que nuestro animal beba u orine mucho, tiene síntomas digestivos como diarrea, distensión abdominal, decaimiento, problemas oculares, fiebre. Es importante también saber que muchas veces la leishmania puede afectar a nivel óseo y puede provocar cojera en nuestros perros..

¿Cómo prevenir la Leishmaniosis?

La mejor protección para nuestras mascotas frente a la leishmaniosis va a ser siempre la prevención. Para ello disponemos principalmente de vacunas, collares y pipetas.

Especialmente en zonas endémicas siempre solemos decir que cuánta más protección mejor ya que nada protege al 100% pero siempre va a ser más efectivo utilizar varios métodos preventivos.

No dudes en preguntarnos cualquier cuestión que tengas sobre esta enfermedad.

La prevención de la leishmanosis es de vital importancia para nuestra mascota.

Además recuerda que desde el 23 de octubre al 30 de noviembre, tenemos en nuestro centro la campaña de prevención de leishmania.